Yves Saint Laurent

Ayer fui a ver Yves Saint Laurent (Jalil Lespert, 2014), la biopic oficial del icónico diseñador de modas. Esta película es protagonizada por Pierre Niney y no debe confundirse con Saint Laurent (Bertrand Bonello 2014), cinta que también se estrenará en México este año y que es protagonizada por Gaspard Ulliel.

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A diferencia de la cinta de Bonello, esta producción contó con la bendición de Pierre Bergé, quien no sólo dio acceso a los archivos de la casa de modas, sino que también facilitó el uso de sus propiedades como locaciones.

Sin embargo, la verdadera aportación del gran compañero de Saint Laurent es permitir un retrato humano, alejado de la idealización. Así,  a pesar de ser una biografía “autorizada”, esta cuenta pasajes incómodos y es precisamente gracias a que no cae en la hagiografía que muestra un repertorio de personajes complejos. Aun así, el retrato se queda corto y a pesar de que aparecen personajes como Karl Lagerfeld y Loulou de Falaise, no se profundiza mucho en la importancia que tuvieron para el couturier.

 La película inicia con los preparativos para la subasta de la colección de arte de Saint Laurent y Bergé, capítulo por demás conocido para todos aquellos que hayan visto el documental L´Amour Fou.

La historia se apega a una fórmula y en un principio es un poco aburrida, sobre todo porque está narrada a través de una voz en off que no aporta nada y es redundante con lo que se ve en pantalla. Sin embargo a partir de que llega la década de los sesenta, la narrativa se vuelve más ágil gracias al cambio de música y escenarios y a la introducción de nuevos personajes (incluso hay un cameo de Andy Warhol)

Pierre Niney hace un gran trabajo, además su caracterización y parecido físico con Saint Laurent son sorprendentes. Aunque la verdadera estrella de la cinta son las hermosas prendas de ropa que emocionarán a los que como yo, son amantes de la moda.