Mi barrio

Por @CrisWinters

 Ilustración de Anna Simmons

Ilustración de Anna Simmons

Este mes cumplí siete meses de vivir sola. Desde que tenía diecinueve y tras graduarme de prepa me mudé a la Ciudad de México, ya sabía lo que significaba abandonar el útero gastronómico y sobrevivir lejos de la madre que hace el super y la cocinera, que en el caso de mi familia, se caracteriza por hacer las mejores salsas del mundo y siempre tener una sonrisa.


This month was seven months of living alone. Since I was nineteen, and after graduating from high school I moved to Mexico City, I knew what it meant abandoning the gastronomic uterus and survive away from the mother doing super and the cook, in the case of my family, is characterized to make the best sauces in the world and always have a smile.

 Ilustración de Michelle Kondrich. 

Ilustración de Michelle Kondrich. 

 Sin embargo, al principio viví con mi hermana, lo que significaba no sólo que había un testigo de las palas de cocina quemadas sino que gracias a las constantes visitas de Julen, su novio -que terminaría por convertirse en mi hermano- siempre había algún tipo de comida rica.

 Después ese par se casó y comenzó el desfile de compañeras de apartamento, donde el ancla era Karen, que gracias a que estudió hotelería, es una cocinera digna.  Su presencia, seguida por mi no oficial residencia de un año en la San Miguel Chapultepec y la llegada de Ale y Talia, hicieron que siempre contara con algún novio o alguna egresada del CESSA, dispuesta a ayudarme a prender el horno y enseñarme a preparar cosas sencillas.


However, at first I lived with my sister, which meant not only that there was a witness to the kitchen burned blades but thanks to the constant visits of Julen, her boyfriend, which would eventually become my brother always had some kind rich food. 

  After the couple married and began the parade roommates, where the anchor was Karen, who studied hotel thanks to that, it's a decent cook. His presence, followed by my unofficial one-year residence in San Miguel Chapultepec and the arrival of Ale and Talia, did you always tell with a boyfriend or a graduate of CESSA, willing to help me turn on the oven and prepare to teach things simple

 

El tiempo pasó hasta que llegó el seis de enero de este año, y un pedazo de rosca se convirtió en el primer platillo que probé en mi nuevo hogar; la colonia Cuauhtémoc.

En este departamento he disfrutado mi soledad más que nunca y he aprendido a valorar pequeñas pendejadas como que si el refrigerador tiene comida podrida, es mía y no hay a quien más echarle la culpa.

 Es también el lugar que abandoné un par de horas luego de descubrir una cucaracha, para tras un diálogo con un amigo, comprender que debía superarlo y ser merecedora de mi lugar en la cadena alimenticia.


Time passed until it was January 6 this year, and a piece of thread became the first dish I tried in my new home; Cuauhtemoc colony. 

In this department I enjoyed my solitude more than ever and I have learned to appreciate small shit like that if the refrigerator has spoiled food, is mine and no one to blame more. 

  It is also the place I left a couple of hours after discovering a cockroach, for after a dialogue with a friend, understand that should overcome it and be worthy of my place in the food chain.

 Ajá, ya quisiera que mi departamento tuviera balcón...

Ajá, ya quisiera que mi departamento tuviera balcón...

 

Aunque a veces extraño la elegancia de los supermercados primermundistas de Santa Fe, repletos de productos gourmet, en mi barrio, disfruto un sinfín de cosas, como que cuando me aburro, camino dos pasos y estoy en una de mis calles favoritas del mundo; Paseo de la Reforma.

 Otro de mis grandes placeres es ceder ante alguna de las tentaciones que me rodean, como  la pequeña fábrica de chocolates frente a mi edificio, cuyo aroma deleita hasta los muertos.


Although sometimes I miss the elegance of the fancy supermarkets in Santa Fe, full of gourmet products, in my neighborhood, I enjoy a myriad of things like that when I get bored, I'm two steps and path in one of my favorite streets in the world; Paseo de la Reforma. 

  Another of my great pleasures is to yield to any of the temptations around me, like the little chocolate factory in front of my building, which scent delights everyone including the dead.

 Ilustración de Neil Laws. El artista utilizó como inspiración Charlie y la fábrica de chocolate, el cuento de Roald Dahl.   

Ilustración de Neil Laws. El artista utilizó como inspiración Charlie y la fábrica de chocolate, el cuento de Roald Dahl.

 

 

En mi ruta de antojos también figuran las malteadas de Chomp Chomp, ese lugar tan coqueto que me hace sentir en otra época.  Ahí, la variedad es sorprendente y aunque he probado opciones como la malteada de aguacate, mi preferida, por mucho, es la de queso de cabra.

 A un lado del Chomp Chomp está el Rokai, donde lo mejor es ir a cenar el omakase y degustar la pesca del día. Nunca te defrauda.  Pero la línea asiática no acaba ahí, pues también tengo cerca un Daikoku que aunque en otro estilo, también es garantía.


My path of cravings also includes Chomp Chomp´s shakes, it is a cozy place that makes me feel that I time travelled to the fifties. There, the variety is amazing and although I have tried many options like the avocado shake, my favorite is the goat cheese milkshake. Yummie!

 Right next to Chomp Chomp, you find Rokai, a tiny restaurante that stands out thants to its omakase (the day´s catch). It  never disappoint. But the Asian line does not end there, because I also have nearby a Daikoku although in another style, is also guaranteed.

 

 Ilustración de Kate Wilson. 

Ilustración de Kate Wilson. 

Para las noches de vino sin pretensiones, prefiero el Arlequín, ese pequeño bistró francés del que adoro el quenelle nantua y  la tarta de jitomate con queso de cabra que maridan con pláticas eternas. También tienen sirven otros platillos típicos franceses como trate tatin, sopa de cebolla y  escargots. Aunque quizá lo que más disfruto, es que gracias a que vivo sola, muchas veces yo soy mi mejor compañía, pues no hay nada más liberador que caerte a tí mismo bien.


For unpretentious wine nights, I prefer the Arlqeuin, a little French bistro that prepares the bes  quenelle nantua and tomato with goat cheese tart, that combines very well with eternal talks. They also have other typical French dishes such as tarte tatin, onion soup and escargots. But perhaps what I enjoy most, is that because I live alone, sometimes I'm my best company, for there is nothing more liberating than liking yourself.